6o.
Dom Ord Ciclo C antes Cuaresma (Id=143)
Sírveme de defensa, Dios mío, de roca y fortaleza
salvadoras; y ya que eres mi baluarte y mi refugio, acompáñame y guíame.
Oración Colecta
Oremos:
Señor nuestro, que prometiste venir y hacer tu morada en los corazones rectos y
sinceros, concédenos la rectitud y sinceridad de vida que nos hagan dignos de
esa presencia tuya.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
Maldito el que confía en el hombre; bendito el que confía en
el Señor
Lectura del libro del profeta Jeremías
17, 5-8
Esto dice el Señor:
"¡Maldito quien confía en el hombre y se apoya en los mortales, apartando
del Señor su corazón! Será como un matorral en la estepa, que no ve venir la
lluvia, pues habita en un árido desierto, en tierra salobre y
despoblada.
Bendito quien confía en el Señor y pone en el Señor su confianza. Será como un
árbol plantado junto al agua, que alarga hacia la corriente sus raíces; nada
teme cuando llega el calor, su follaje se conserva verde; en año de sequía no
se inquieta ni deja de dar fruto.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Sal 1, 1-2.3.4 y 6
Dichoso el hombre que confía en el Señor.
Beátus vir qui
pósuit Dóminum spem suam.
Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los malvados,
ni se entretiene en el camino de los pecadores, ni se sienta con los
arrogantes, sino que pone su alegría en la ley del Señor, meditándola día y
noche.
Dichoso el hombre que confía en el Señor.
Beátus vir qui
pósuit Dóminum spem suam.
Es como un árbol plantado junto al río; da fruto a su tiempo
y sus hojas no se marchitan; todo lo que hace le sale bien.
Dichoso el hombre que confía en el Señor.
Beátus vir qui
pósuit Dóminum spem suam.
No sucede lo mismo con los malvados, pues son como paja que
se lleva el viento. Porque el Señor protege el camino de los justos, pero el
camino de los malvados lleva a la perdición.
Dichoso el hombre que confía en el Señor.
Beátus vir qui
pósuit Dóminum spem suam.
Si Cristo no resucitó, es vana la fe de ustedes
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los
Corintios
15, 12.16-20
Hermanos: Si hemos predicado que Cristo resucitó de entre
los muertos, ¿cómo es que algunos de ustedes andan diciendo que los muertos no
resucitan? Si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó; y si Cristo no
resucitó, es vana la fe de ustedes y siguen con sus pecados, han perecido. Si
nuestra esperanza en Cristo acaba con esta vida, seríamos los más infelices de
todos los hombres.
Pero no es así, porque Cristo resucitó de entre los muertos como la primicia de
todos los muertos.
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Alégrense ese día y salten de gozo, porque su recompensa será grande en el
cielo, dice el Señor.
Gaudéte et exsultáte: Ecce enim merces
vestra multa est in cælo.
Aleluya.
Dichosos los que tienen hambre, porque serán saciados
† Lectura del santo Evangelio según san Lucas
6, 17.20-26
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús descendió del monte con los Doce y se
detuvo en un llano donde estaban muchos de sus discípulos y un gran gentío, que
había venido tanto de Judea y de Jerusalén como de la región costera de Tiro y
Sidón.
Mirando entonces a sus discípulos, Jesús les decía:
"Dichosos los pobres, porque de ustedes es el reino de Dios.
Dichosos los que ahora tienen hambre, porque Dios los saciará.
Dichosos los que ahora lloran, porque reirán.
Dichosos serán ustedes cuando los hombres los odien, y cuando los excluyan, los
injurien y maldigan su nombre a causa del Hijo del hombre. Alégrense ese día y
salten de felicidad, porque su recompensa será grande en el cielo; pues lo
mismo hacían sus antepasados con los profetas.
En cambio, ¡ay de ustedes, los ricos, porque ya han recibido su consuelo!
¡Ay de los que ahora están satisfechos, porque tendrán hambre!
¡Ay de los que ahora ríen, porque se entristecerán y llorarán!
¡Ay, cuando todos los hombres hablen bien de ustedes, pues lo mismo hacían sus
antepasados con los falsos profetas!"
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Oración de los Fieles
Celebrante:
Imploremos, hermanos y hermanas, al Dios de misericordia y pidámosle su ayuda
para poder invocar su nombre con sentimientos que le agraden:
(Respondemos a cada petición: Te lo pedimos, Señor).
Por la paz de todo el mundo, por la prosperidad de las
santas Iglesias y por la unión de todos los seres humanos, roguemos al Señor.
Te lo pedimos, Señor.
Por nuestros gobernantes, para que bajo su dirección
tengamos una vida feliz y pacífica, roguemos al Señor.
Te lo pedimos, Señor.
Por la conservación de la naturaleza, por la abundancia de
las cosechas y por el progreso del mundo, roguemos al Señor.
Te lo pedimos, Señor.
Por nuestros familiares y amigos que han muerto en la
esperanza de la resurrección, para que Dios les conceda el reposo eterno,
roguemos al Señor.
Te lo pedimos, Señor.
Celebrante:
Dios nuestro, que derribas a los poderosos del trono y a los humildes los
colmas de bienes, escucha nuestras oraciones, atiende el clamor de los pobres y
de los oprimidos, que se eleva a ti desde todas las regiones del mundo, rompe
el yugo de la violencia y del egoísmo que nos hace enemigos unos de otros; y
haz que, acogiéndonos mutuamente como hermanos, seamos signos de una humanidad
nueva reunida y unificada en el amor.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Que
este sacrificio, Señor, nos purifique y nos renueve, y nos ayude a obtener la
recompensa eterna prometida a quienes cumplen tu voluntad.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Las maravillas de la creación
En
verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias
siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque creaste el universo entero, estableciste el continuo retorno de las
estaciones y, al hombre, formado a tu imagen y semejanza, sometiste las
maravillas del mundo, para que, en nombre tuyo, dominara la creación, y, al
contemplar tus grandezas, en todo momento te alabara, por Cristo, Señor
nuestro.
A quien canta los ángeles y los arcángeles proclamando sin cesar:
[Misa]
El Señor colmó el deseo de su pueblo: comieron y quedaron
satisfechos.
Oración después de la Comunión
Oremos:
Alimentados con el manjar del cielo te pedimos, Señor, que busquemos siempre
las fuentes de donde brota la vida verdadera.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
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